jueves, 19 de febrero de 2015

Carta de amor





           Mi gran querido amor:

Llevo horas pensando qué escribirte. Llevo horas pensando como decirte todo lo que no fui capaz de decirte a su debido tiempo. Todas esas palabras que pudieron haber dicho mi boca, y todas esas que no dijo.

Espero que a estas alturas sepas a que palabras me refiero. Me refiero a esas palabras que no paraban de rondar por mi cabeza. Ese fue el fallo. Solo por mi cabeza.

Dejando de lado los fallos, me gustaría poder, o intentar, arreglarlo todo. Espero también, que esta carta te haya ayudado a entender como me siento. Como me hiciste sentir tu.


Un abrazo, y todas las palabras que nunca me atreveré a decirte.

martes, 17 de febrero de 2015

Carta de amor

Nunca olvidaré el día en que te vi por primera vez. Aquella sonrisa encantadora, aquellos ojos grises, aquella voz que hasta ahora desearía poder volver a oir... Te imaginaba como a un amigo solamente en aquel momento, pero tras varios meses me despertaste de un sueño profundo donde vivía entre rosas yertas y plantas muertas. Tu personalidad, tu forma de ser, tu manera de hablar... todas tus características funcionaron como flechas que me indicaron la salida del mundo de la miseria hacia un mundo más desafiante y emocionante. Fuiste como un color brillante que completaba en lienzo vacío de mi vida, la razón por la que procuro cambiar hacia lo bueno, el motivo de mi sonrisa. Nunca olvidaré cuando solías ser mi último pensamiento antes de dormir y la primera persona que aparecería en mi mente al despertar. Tus palabras, tus abrazos, tus tonterías, tus estupideces... todos estos elementos del mundo en que me trajiste me enloquecían. Pensaba que este mundo sería como el planeta Tierra. Esférica y sin límites. Pero me equivoqué. Me di cuenta de que no caminaba por un mundo, sino por un paisaje que veía mientras viajaba en el río de la vida, en un río que me impedía volver hacia atrás. Y ahora estoy muy lejos de aquellas vistas, muy distante de ti, viendo distintos horizontes en la vida. Pero aquel paisaje que vimos juntos será siempre uno de mis paisajes preferidos.

domingo, 15 de febrero de 2015

CARTAS DE AMOR


¿Cómo acercarme a ti sabiendo lo que puedes hacerme, lo que me haces? ¿Cómo saber que al tocarte no volverá a pasar, que no volveré a caer en ese abismo frío, cerrado y solitario que me deja destrozada y sin ninguna esperanza de poder salir otra vez de allí? Pero tú, tu vuelves a jurarme que nada volverá a ser como antes, que aquel amor que en realidad no lo era o esas palabras de sentimientos disfrazando las mentiras no van a volver a salir de tu boca.
Que has cambiado. Que hemos cambiado, que nada volverá a ser como antes. Y eso es cierto, porque yo ya no soy como antes, porque cuando aquello se estropeó, se marchitó. No solo lo hicieron los besos, las miradas y las sonrisas que soportaban todas aquellas mentiras, también yo me marchité y caí y todos aquellos valores en que yo creía cayeron conmigo. Así que no, mi respuesta es no. No quiero volver a la oscuridad de tu amor. 

lunes, 15 de diciembre de 2014

Stanley C Gutierrez                                       Día Amarillo                                          4 ESO B


La  mañana fría.  Típica del sitio.  No se veía ninguna luz. El silencio de las calles te daba miedo. Las casas destruidas por el bombardeo de anoche.  Cristales rotos por el suelo que hacían un "crac" cuando los pisabas.  Todos sentimos tristeza cuando lo vimos.  Nuestro país, otra vez en guerra.  Era la segunda Guerra Civil de España.

El sargento apuntó con la mano al sitio al que quería que fuéramos.  Tres de nosotros fuimos.  Yo en el medio,  Estábamos seguros de que había soldados comunistas escondidos entre los escombros esperándonos como el gato al ratón, y que solo atacan cuando es el momento adecuado.

No teníamos mucha munición y solo unas cuantas granadas entre todos.  Veíamos la bandera de Los Rebeldes, la nuestra, media rota.  Nos enfurecimos tanto  que podíamos matar hasta cien hombres. Vimos que alguien se estaba escondiendo detrás de una pared casi derrumbada.  Yo inmediatamente disparé y él cayó como una mosca.  De repente salen de sus escondites y nos disparan.  Tuvimos suficiente tiempo para ponernos a cubierto.

Tiramos unas cuantas granadas a un edificio y se derrumbó matando a varios enemigos.  Mataron a varios de nosotros hasta que mi compañero tiró la última granada.  Mataron a los dos que estaban a mi lado,  Venían a por mi.  Decidí abandonar al ejército para salvar mi vida. Hasta ese punto, no sabía cuánto afectaría mi vida.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Hace 7 años que vivo en Londres, vivo con mi familia. Soy una persona a la que no le gustan los cambios. Me dan miedo, pienso que lo voy a pasar fatal, pero siempre hay que probar las nuevas experiencias. Antes vivía en España, allí tenía mi familia, mis amigos, mi escuela, mi hogar. Allí me sentía cómoda y muy apreciada. Solamente había un problema, que no veía casi nada a mi madre. Ella trabajaba todos los días incluido fines de semana hasta las 11. Siempre estaba con mi padre y mis abuelos. A veces tenían que hacerse cargo de nosotros y venir a buscarnos al cole.

Hace 9 años una mañana del lunes alrededor de las 12, pensaréis  que ya hace mucho, pero para mí es como si fuese ayer, estábamos viendo la tele y llamaron a la puerta. Eran mis padres, nos tenían que dar una noticia. No valía la pena saberlo Fue muy duro saberlo, a mi padre le habían detectado un cáncer de colon. Aunque era muy pequeña, bueno 6 o 7 años, pasaba tanto tiempo con mi padre, que para mí, fue supuso una gran tristeza.

Mis padres en ese momento necesitaban mucha ayuda, pero para eso estaban los amigos y sobre todo, la familia. Muchas veces los amigos nos llevaban al cine y a su casa a jugar y a pasar un buen rato, mientras a mi padre le trataban la enfermedad. Éramos 4 hermanos, siempre nos apoyábamos unos a otros, y nos cuidábamos mutuamente.

Entonces no comprendí hasta que punto aquello afectaría a mi vida y a mi visión del mundo. Mi padre era muy importante para mí además en esos años siempre pasábamos el tiempo juntos. No podía aceptar ese cambio, me  parecía que mi padre había desaparecido de mi vida.


Después de unos años cuando mi padre se estaba recuperando, mi madre decidió venir a vivir a Londres. Todos muy asustados pero vinimos para aprender el idioma. No ha sido muy difícil adaptarse a la ciudad ya que veníamos solíamos a visitarla a menudo. Gracias a mis padres soy feliz de cómo y dónde vivo.



Por Carla Pérez Escamilla