lunes, 23 de marzo de 2015

Mi bella durmiente

Te miroAquella cara de ángel dormida que ahora mismo tienes me recordaba al día en que te vi por primera vez, en el parque donde me había perdido a los quince años. Aquella cara que reflejaba la tranquilidad, la inocencia, la invulnerabilidad... Aún recuerdo el momento en que me acerquécuando te miré fijamentecuando el cabello rubio que solías tener brillaba bajo la luz del sol y aquella piel pálida y suave lucía mientras te encontrabas sobre le hierba fresca 
Abres los ojos. Me acuerdo de aquella vez cuando fui la primera persona que viste tras despertar de aquel profundo sueño en el mismo parque. Los ojos verdes que aún sigues teniendo me recordaban a los bosques perennes donde solíamos ir a los dieciséis años para hablardibujar paisajes y cantar con los pájaros. 
Me coges de la mano. ¿Te acuerdas cuando subíamos juntos para recoger nuestros diplomas tras graduarnos a los dieciochoAquella mano fría y nerviosaque me decía que todo iría bienaquella mano que ahora mismo, el mismo mensaje me está dando.  
Me acaricias. Me acaricias como en el día 12 de marzocuando perdí a mi madreCuando me dijiste que ellaen aquellos momentos, se encontraría en un mejor lugar y que estaría todos los días vigilándome y asegurando de que esté bien 
Te ríes. ¿Te acuerdas de las tonterías que seguíamos haciendo a los sesenta? ¿Aquellas tonterías que solíamos hacer a los veintidós? ¿Cuando solíamos tirarles huevos a los vecinos por diversión? 
Sueltas una lágrimaHaces escapar las lágrimas que nunca sueles soltar. Las únicas veces que te vi en tal estado fueron cuando los doctores nos dijeron que tendríamos un hijo y cuando ellos mismos nos dijeronaños después, que tu cuerpo empezó a desarrollar una enfermedad terminal. 
Me sonríes. Me sonríes con la misma sonrisa de aquella vezAquella vez cuando en el altar, enfrente de toda nuestra familiadeclaramos nuestro amor y nos habíamos prometido amarnosrespetarnosen la pobreza y en la riquezaen la salud y en la enfermedad hasta que la muerte nos separe. Hasta que la muerte abra la puerta de la habitación en que estamos ahora mismo. Hasta que la muerte se lleve a mi bella durmiente. 
Te vuelvo a mirarcierras poco a poco los ojostus manos frías empiezan a perder su fuerza, la mano que me acaricia lentamente se separan de mis mejillastu risa desvanecetu última lágrima se seca y tu sonrisa esparce gradualmente... Y me dejas aquí con la soledadpero no me despediréNos veremos pronto, te lo juro.  

jueves, 19 de febrero de 2015

Carta de amor





           Mi gran querido amor:

Llevo horas pensando qué escribirte. Llevo horas pensando como decirte todo lo que no fui capaz de decirte a su debido tiempo. Todas esas palabras que pudieron haber dicho mi boca, y todas esas que no dijo.

Espero que a estas alturas sepas a que palabras me refiero. Me refiero a esas palabras que no paraban de rondar por mi cabeza. Ese fue el fallo. Solo por mi cabeza.

Dejando de lado los fallos, me gustaría poder, o intentar, arreglarlo todo. Espero también, que esta carta te haya ayudado a entender como me siento. Como me hiciste sentir tu.


Un abrazo, y todas las palabras que nunca me atreveré a decirte.

martes, 17 de febrero de 2015

Carta de amor

Nunca olvidaré el día en que te vi por primera vez. Aquella sonrisa encantadora, aquellos ojos grises, aquella voz que hasta ahora desearía poder volver a oir... Te imaginaba como a un amigo solamente en aquel momento, pero tras varios meses me despertaste de un sueño profundo donde vivía entre rosas yertas y plantas muertas. Tu personalidad, tu forma de ser, tu manera de hablar... todas tus características funcionaron como flechas que me indicaron la salida del mundo de la miseria hacia un mundo más desafiante y emocionante. Fuiste como un color brillante que completaba en lienzo vacío de mi vida, la razón por la que procuro cambiar hacia lo bueno, el motivo de mi sonrisa. Nunca olvidaré cuando solías ser mi último pensamiento antes de dormir y la primera persona que aparecería en mi mente al despertar. Tus palabras, tus abrazos, tus tonterías, tus estupideces... todos estos elementos del mundo en que me trajiste me enloquecían. Pensaba que este mundo sería como el planeta Tierra. Esférica y sin límites. Pero me equivoqué. Me di cuenta de que no caminaba por un mundo, sino por un paisaje que veía mientras viajaba en el río de la vida, en un río que me impedía volver hacia atrás. Y ahora estoy muy lejos de aquellas vistas, muy distante de ti, viendo distintos horizontes en la vida. Pero aquel paisaje que vimos juntos será siempre uno de mis paisajes preferidos.